Es impresionante la cantidad de
sitios web que visitamos, y de empresas/organizaciones que ofrecen vía
web los servicios que demandamos, ya sea como forma de vida, por
trabajo, ocio, hobbies, interés particular, etc,…
Cada día nos suscribimos a
nuevos foros, compramos billetes de avión, tren, reservamos hoteles,
accedemos a nuestra banca online, facturas de telefonía, luz, gas,…
participamos en redes sociales (como facebook, twitter, linkedin,…), gestionamos diferentes cuentas de correo (hotmail, gmail, yahoo,…), compramos y vendemos (ebay, paypal) foros varios dependiendo de si nos gustan los coches, los libros, el cine, la música,… entre otros.
Para cada sitio web, es
necesario introducir unas credenciales: En algunos casos podremos
elegir el nombre de usuario (siempre y cuando no exista, o tendremos
que derivar uno diferente al que generalmente usamos) y una contraseña
(que en algunos casos deberá seguir un formato dado por la organización
para satisfacer ciertos requisitos de complejidad). A no ser que seamos
felices viviendo en el campo, ajenos a una conexión a Internet, estamos
obligados a tener un montón de identidades digitales o una única con un
nombre de usuario lo suficientemente raro y una misma contraseña.
¿Problemas? Pues ambas
posibilidades tienen sus ventajas e inconvenientes. Tener diferentes
identidades (pares usuario/contraseña) permite ser uno diferente en
cada sitio, de manera que no se pueda concluir mediante herramientas
online o mediante análisis las costumbres (a veces contradictorias) de
un mismo individuo. Así, si un sitio de los que somos usuarios se ve
comprometido (o picamos ante un ataque de phising)
y nuestras credenciales son expuestas, las que usamos para el resto de
los servicios seguirán seguras. Mucha gente, incluso importante en el
mundo de la seguridad, utilizan mecanismos de generación de
credenciales basados en el nombre del sitio web o servicio que visitan. Una vez comprometido el algoritmo pensado, todas las credenciales de ese individuo, quedan expuestas.
Por lo mismo y dada la cantidad
de servicios online que consumimos, lo más normal es que olvidemos
aquellos que no utilizamos tan a menudo y haya que usar las opciones
“Lost Password?”.
En el caso de usar el mismo
usuario/contraseña (siempre que se pueda) para todos los servicios, si
alguien averigua nuestras credenciales (por sniffing, shoulder surfing, compromiso de uno de los websites, ingeniería social, phising, etc…) podrá probar en otros sitios que exista el mismo usuario o de otros en los que conozca nuestros hábitos.
Para evitar este tipo de disyuntivas, las empresas se gastan un dineral anualmente en lo que se llaman proyectos de gestión de identidades, single sign-on y provisioning. Para el usuario “de a pie”, hay en el mercado variedad de productos, comerciales y libres (como por ejemplo KeepassX), que permiten mantener en un contenedor cifrado
las diferentes identidades. Para aplicaciones web, incluso los
navegadores proveen de servicios propios de auto-rellenado de usuario y
contraseña.
En general, estos programas de
protección de contraseñas, así como los de gestión de identidades,
requieren una autenticación basada en una contraseña maestra. Lo cuál
nos lleva a otro problema más, si esa contraseña maestra cae, todas las
demás quedan expuestas.
Este problema se solucionaría
utilizando algún tipo de autenticación fuerte como contraseña maestra,
basada en al menos dos factores de estos tres: “algo que se tiene, algo
que se sabe, algo que se es”.
Si no es posible la autenticación fuerte, al menos:
- Aseguraos de que cuando
insertéis la contraseña maestra de vuestro gestor de credenciales no
haya nadie nadie mirando. Si tapáis el PIN cuando metéis la tarjeta en
el cajero automático, ¿por qué no tener ciertas precauciones en el
teclado del PC?
- Como extensión al punto anterior, que no nos miren ni desde fuera ni desde dentro del PC: mantenedlo libre de troyanos y keyloggers.
Política de parches y antivirus actualizados, firewalls personales,
instalar sólo aquello que estéis seguros que no contiene
spyware/malware y cuidado con los rogue antivirus
- Cerrad la sesión cuando terminéis la
actividad para la que os hayáis tenido que autenticar (sobre todo para
entornos de banca online, los datos son datos, pero la pasta/guita es
la pasta/guita)
- Cuidado con los enlaces sobre los que
pincháis (los que veáis en foros, los que os lleguen por correo), puede
llevaros a no dar vuestra contraseña, pero sí a ceder vuestra sesión
por robo de cookies
- Seguid las recomendaciones y buenas prácticas recomendadas por Laura respecto a la gestión y vida de las contraseñas
- Cuidado con las “Preguntas secretas”
para recuperar contraseñas. Extremad precauciones con respuestas
demasiado triviales que puedan comprometer vuestra información de una
forma trivial por quien os conoce
- Y sobre todo y más importante, cuidado
con los ataques basados en ingeniería social. Cuando hay que dar una
contraseña a alguien, no fiarse siempre es la opción correcta!
Autor: Lorenzo Martinez
Fuente: Security By Default

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