Contraseñas que no puedes usar en Twitter

Como todo sistema que se precie, Twitter evita que se utilicen claves demasiado sencillas en el momento que se registra una cuenta.

Hace unos días alguien (o alguien antes que él) encontró que la la lista de 370 382 contraseñas (la lista tiene 386 palabras pero hay repetidas y la mayoría son cadenas conocidas o palabras en inglés) que no se pueden usar y están públicas en el código fuente de la página de registro de Twitter… Simplemente buscando el código “twttr.BANNED_PASSWORDS” aparece la siguiente lista:

Aunque a simple vista puede parecer un error o un problema de seguridad en realidad no significa nada y como mencionan en Techcrunch, ayuda a que la lista se haga pública y que no uses esas contraseñas en ningún sistema. También se puede usar esta lista para hacer un ataque de diccionario pero, si nadie usa esas claves no hay de que preocuparse (si alguien las usa en Twitter o en cualquier lugar… allá él).
De cualquier forma la lista completa está en el código fuente y también se pueden descargar este archivo TXT.

Mis preguntas son ¿por qué solo 370 382? ¿Tendrá algo que ver con que las van auditando y viendo cuales deberían eliminar por ser muy comunes? ¿Por qué hay palabras repetidas (por ejemplo “password” está dos veces)? ¿Hay algún motivo para publicarlas a parte de lo mencionado? ¿Twitter evita usar otras palabras a parte de las que figuran en la lista?

Cristian de la Redacción de Segu-Info

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Contraseñas que no puedes usar en Twitter

Como todo sistema que se precie, Twitter evita que se utilicen claves demasiado sencillas en el momento que se registra una cuenta.

Hace unos días alguien (o alguien antes que él) encontró que la la lista de 370 382 contraseñas (la lista tiene 386 palabras pero hay repetidas y la mayoría son cadenas conocidas o palabras en inglés) que no se pueden usar y están públicas en el código fuente de la página de registro de Twitter… Simplemente buscando el código “twttr.BANNED_PASSWORDS” aparece la siguiente lista:

Aunque a simple vista puede parecer un error o un problema de seguridad en realidad no significa nada y como mencionan en Techcrunch, ayuda a que la lista se haga pública y que no uses esas contraseñas en ningún sistema. También se puede usar esta lista para hacer un ataque de diccionario pero, si nadie usa esas claves no hay de que preocuparse (si alguien las usa en Twitter o en cualquier lugar… allá él).
De cualquier forma la lista completa está en el código fuente y también se pueden descargar este archivo TXT.

Mis preguntas son ¿por qué solo 370 382? ¿Tendrá algo que ver con que las van auditando y viendo cuales deberían eliminar por ser muy comunes? ¿Por qué hay palabras repetidas (por ejemplo “password” está dos veces)? ¿Hay algún motivo para publicarlas a parte de lo mencionado? ¿Twitter evita usar otras palabras a parte de las que figuran en la lista?

Cristian de la Redacción de Segu-Info

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El 64 por ciento de las pymes españolas sufren alguna infección informática

El 64 por ciento de las pymes españolas sufre alguna infección en sus sistemas informáticos, mientras que la media europea se sitúa en el 58 por ciento, según datos de la empresa Kaspersky Lab expuestos en una jornada monográfica en la Cámara de Comercio de Madrid con el objetivo de asesorar a las empresas madrileñas en las mejores soluciones prácticas para protegerlas de los virus informáticos y otros ataques que pueden hacer peligrar sus archivos y bases de datos.

Además, en más de la mitad de las pymes el personal no recibe ningún tipo de información sobre seguridad informática y el 47% afirma haber perdido productividad debido a ello, y en el 23% de los casos, incluso datos confidenciales.

Cada vez más, las pymes se enfrentan a riesgos en la seguridad de las infraestructuras informáticas que pueden poner en peligro la competitividad de sus negocios, debido al cambio que se está produciendo en la manera de trabajar. Fenómenos innovadores como las redes sociales, que están adquiriendo cada vez más protagonismo, han hecho que el sector empresarial tenga que protegerse ante las nuevas amenazas en la red, fraudes, estafas online o cualquier tipo de ataque informático.

Según los datos de Kaspersky Lab, los ataques informáticos más frecuentes en las pymes son: la denegación de servicios (89,9%), los virus del tipo troyano (77,3), la recepción de correo no deseado o spam (58,7%), otros virus informáticos (42,7), la instalación de software espía (19,5%), las intrusiones remotas en el ordenador (13,4%) y las intrusiones en el correo electrónico (9,7%).

Con el objetivo de sensibilizar a las pequeñas y medianas empresas para que adopten las medidas pertinentes para evitar que los datos se pierdan o acaben en manos de terceros, así como desmitificar la dificultad que supone desarrollar y mantener un sistema de gestión aplicado a la seguridad de la información, dos expertos de Kaspersky Lab ofrecieron su visión al respecto: Ana Torrijos y David Plaza.

Esta empresa, dedicada a desarrollar productos y soluciones de protección contra virus informáticos, correos masivos o spam, suplantación de identidad y otros ataques de piratas informáticos o hackers, puso en evidencia que casi la cuarta parte de las pymes en España (el 23% en concreto) invierte menos de 100 euros en asegurar sus archivos informáticos.

Según consta al Observatorio del Comercio Electrónico de la Cámara de Comercio de Madrid, más del 97% de las empresas madrileñas que están informatizadas invierten en un software de seguridad básico, como son los sistemas de antivirus. Sin embargo, la seguridad informática no se limita únicamente al control de los virus, sino que también son indispensables garantizar aspectos como la confidencialidad y protección de datos, la fuga de información o la identificación segura.

Las empresas madrileñas informatizadas utilizan algunas otras herramientas de seguridad, fundamentalmente, los sistemas de copias de seguridad (en el 78,8% de los casos) y cortafuegos (72,4%). En menor proporción disponen de herramientas de seguridad del correo electrónico (54,3%) y sistemas de detección de intrusiones (53,5%).

Fuente: Hoy Tecnología

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Seria vulnerabilidad web en 8 millones de archivos Flash

Un investigador de seguridad ha identificado más de 8 millones de archivos Adobe Flash que hace a los sitios que los contienen vulnerables a ataques que son dirigidos a los visitantes con código malicioso.

Los archivos Flash están contenidos en una amplia variedad de sitios operados por casinos online, organizaciones de noticias, bancos, y equipos deportivos profesionales. Hacen a las páginas donde residen susceptibles de XSS, o cross-site scripting, ataques que tienen el potencial de inyectar código malicioso y contenido en el navegador del visitante y en algunos casos robar credenciales usadas para autenticar cuentas de usuario.

El investigador, que usa el apodo de MustLive (DeboVivir), dijo que los archivo Flash contienen un ActionScript pobremente escrito que es usado para contar el número de veces que se hecho clic en un banner y típicamente contiene los parámetros clickTAG o url. Búsquedas Google aquí y aquí identificaron un total de más de 8,3 millones de estos en sitios hospedados por el equipo de football Giants de Nueva York, Praguepost.com y ParadisePoker.com. Debido a que los resultados de Google a menudo son abreviados, el número real es probablemente mayor.

MustLive dijo que los sitios web que alojan los archivos defectuosos no son automáticamente vulnerables a explotación XSS. En efecto, aún cuando las páginas del sitio web oficial de Citibank incluyen tal contenido, los ataques XSS que intentaron explotarlo fallaron.

Pero el investigador proveyó abundantes ejemplos de sitios web que se volvieron vulnerables por los archivos Adobe, los que proveen gráficos que se mueven y a menudo se los llama SWFs, por el sufijo de tres letras que tiene el nombre de los archivos.

Ejemplos de páginas vulnerables a la inyección maliciosa de código son este, este y este. MustLive dice que esta página puedeser explotada para revelar los cookies del usuario cuando acceda virtualmente con cualquier navegador.

Usando las búsquedas de Google de más arriba, El Reg fue capaz de identificar sus propios exploits funcionales, incluyendo este en el sitio web oficial de los Giants de Nueva York. (En muchos casos, el script se lanza solo después que el usuario ha hecho clic en un objeto de la página).

De ninguna manera es esta la primera vez que alguien identifica una extensión de archivos SWF que amenaza la seguridad de los sitios que los alojan. Dos años atrás, investigadores documentaron serias vulnerabilidades en contenidos basados en Adobe que expusieron a ataques a más de 10.000 sitios.

La amenaza fue particularmente difícil de erradicar porque los webmasters debían emparchar su software de generación de contenido y luego re-generar todos los scripts de animación de nuevo. Meses después que el problema fuera identificado, muchos sitios web aún no se habían preocupado por actuar.

El año pasado, MustLive reportó 215.000 archivos Flash vulnerables, un número que luego elevó a millones. Aquel contenido también fue vulnerable por un ActionScript defectuoso.

Se debe mencionar que las vulnerabilidades expuestas descubiertas últimamente son el resultado de errores introducidos por una codificación descuidada más que por un software de Adobe vulnerable. Adobe provee aquí orientación en seguridad para diseñar banners con capacidades de seguimiento (tracking). MustLive provee consejos adicionales al final de su artículo en el blog donde documenta los archivos SWF vulnerables.

Traducción: Raúl Batista – Segu-info
Autor: Dan Goodin
Fuente: The Register UK

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El próximo gran reto de la tecnología de la información será asegurar la nube

En 2006, cuando Amazon presentó su servicio EC2 (Elastic Compute Cloud), se convirtió en un evento sin precedentes dentro de la búsqueda de la transformación de la informática en un servicio omnipresente, como la electricidad. De pronto, cualquier persona podría ser capaz de utilizar un menú desplegable, pasar una tarjeta de crédito y contratar toda la cantidad de potencia de proceso necesaria, pagando una tarifa prefijada: en un principio, 10 centavos a la hora por utilizar Linux (y, desde 2008, 12,5 centavos a la hora por usar Windows). Estos sistemas se ejecutarían sobre “máquinas virtuales” que podrían ser creadas y configuradas en un instante, desapareciendo con la misma rapidez cuando ya no fueran necesarias. Al tiempo que sus necesidades se hicieran mayores, los clientes simplemente tendrían que echar más monedas en la ranura. Amazon se ocuparía de solucionar problemas como el mantenimiento del centro de datos y la red. Las máquinas virtuales, por supuesto, se ejecutarían dentro de máquinas reales: los miles de servidores parpadeantes agrupados en los centros de datos de Amazon por todo el mundo. El servicio de computación en la nube era eficiente, barato e igualmente accesible tanto a individuos, compañías, laboratorios de investigación y agencias gubernamentales.

Sin embargo, también existía un tipo de amenaza potencial. EC2 llevó a las masas algo que hasta ese momento estaba confinado principalmente a un uso dentro de los sistemas de IT de las empresas: un tipo de ingeniería mediante la que unos programas llamados hipervisores se encargan de crear y controlar procesadores, redes y unidades de disco virtuales, muchas de las cuales podrían ser ejecutadas en los mismos servidores físicos. Los investigadores de seguridad informática habían mostrado con anterioridad que cuando dos programas se ejecutan simultáneamente en el mismo sistema operativo, un atacante es capaz de robar datos mediante el uso de un programa de espionaje para analizar la forma en que esos programas comparten el mismo espacio de memoria. Señalaron que los mismos tipos de ataques podrían funcionar en la nube cuando dos máquinas virtuales distintas se ejecutasen en el mismo servidor.

Dentro de la inmensidad de una configuración en la nube, la posibilidad de que un hacker pudiese incluso llegar a encontrar a su víctima en un servidor específico era algo que sonaba muy remoto. Este año, no obstante, tres científicos informáticos de la Universidad de California en San Diego, junto a uno en MIT lograron hacerlo. Contrataron varias máquinas virtuales para que hicieran de objetivos y a otras para que hicieran de atacantes—y después intentaron que ambos grupos fuesen alojados en los mismos servidores dentro de los centros de datos de Amazon. Finalmente, en un 40 por ciento de los casos lograron colocar máquinas virtuales maliciosas en los mismos servidores que las máquinas que se tenían como objetivo, y todo ello por sólo unos cuantos dólares. Aunque no lograron robar ningún tipo de datos, los investigadores afirmaron que un robo de ese tipo era teóricamente posible. Además demostraron que las muchas ventajas de la computación en la nube—la facilidad de acceso, lo asequible que resulta, su centralización y flexibilidad—podrían provocar nuevos tipos de inseguridad. Amazon hizo hincapié en que nadie había logrado atacar con éxito a su servicio EC2 de esta forma y que la compañía acaba de tomar medidas para prevenir ese tipo de asalto (aunque, como es de entender, no especificó cómo). Sin embargo lo que Amazon no ha solucionado—lo que nadie hasta ahora ha solucionado—es el problema de seguridad inherente al tamaño y estructura de las nubes.

La computación en la nube—programas y servicios distribuidos a través de internet—está cambiando rápidamente la forma en que usamos los ordenadores. Gmail, Twitter y Facebook son aplicaciones en la nube, por ejemplo. Los servicios cuya infraestructura está basada en la web, como el de Amazon—así como las versiones de compañías como Rackspace—han atraido a una legión de clientes de empresa e institucionales a los que les interesa su eficiencia y bajo coste. La clientela de los servicios en la nube de Amazon incluye al New York Times y a Pfizer. Además el navegador y próximo sistema operativo de Google (ambos llamados Chrome) tienen como objetivo proporcionar un fácil acceso a las aplicaciones en la nube.
Incluso las agencias del gobierno, de movimiento más lento, se están uniendo a esta tendencia: la Ciudad de Los Angeles utiliza el servicio App de Google para sus correos electrónicos y otras aplicaciones rutinarias, y la Casa Blanca recientemente lanzó www.apps.gov para animar a las agencias federales a que utilicen los servicios en la nube. La industria aérea, la de ventas y la financiera son ejemplos de empresas que se podrían beneficiar de la computación en la nube, afirma Dale Jorgenson, economista de Harvard y experto en el rol de la tecnología de la información en la productividad nacional. “El foco de la innovación en el campo de la IT ha pasado del sector del hardware al de las aplicaciones de software,” afirma. “Muchas de estas aplicaciones se mueven a un ritmo devastador, y la computación en la nube va a ser un tipo de tecnología que haga las cosas más fáciles para muchas de estas personas.”

Por supuesto, nada de esto podría ocurrir a no ser que los servicios en la nube sean seguros. Y por ahora no están exentos de riesgo. Cuando miles de clientes distintos utilizan el mismo hardware a gran escala, algo que resulta primordial para la eficiencia que proporciona la computación en la nube, cualquier fallo en el sistema o ataque por parte de hackers podría afectar negativamente a mucha gente. “A día de hoy tenemos estos gigantescos proveedores de servicios en la nube, y a miles de compañías albergadas en ellos,” afirma Radu Sion, científico informático en la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook. “Si no haces que todo el mundo utilice la nube, no puedes proporcionar un servicio barato. Sin embargo cuando todo el mundo utiliza la nube, te enfrentas a todos estos problemas de seguridad que hay que solucionar de pronto.”

Crisis en la nube
En realidad, la computación en la nube provoca bastantes riesgos de seguridad distintos aunque relacionados entre sí. No sólo se podrían robar todos los datos almacenados, o perderse tras un fallo en el sistema, sino que cualquier proveedor podría tratar los datos de forma errónea—o verse forzado a entregarlos como respuesta a una citación legal. Y está bastante claro que este tipo de riesgos de seguridad no sólo se dan dentro del entorno de los experimentos académicos. En 2008, un único bit corrupto en una serie de mensajes entre servidores utilizados por el servicio S3 de Amazon (Simple Storage Service), que proporciona almacenaje de datos online por gigabytes, obligó a que el sistema se tuviera que interrumpir durante varias horas. A principios de 2009, un hacker logró averiguar la respuesta a la pregunta de seguridad del correo electrónico personal de un empleado de Twitter, y más tarde fue capaz de obtener todos los documentos de la cuenta de Google Apps que tenía dicho empleado. (El hacker envió algunos de estos documentos a los medios de comunicación.) Más tarde un error de depuración creó una serie de vulnerabilidades en las restricciones de intercambio asociadas a algunos documentos de usuario en Google Docs. Se eliminaron las distinciones; cualquiera con quien compartieses documentos podía tener acceso a los documentos que se compartiesen con otras personas.

En octubre, un millón de smartphones de T-Mobile perdieron sus datos después de un fallo del servidor en Danger, una subsidiaria de Microsoft que proporcionaba el almacenaje. (Gran parte de los datos pudieron ser recuperados más tarde.) Especialmente con aplicaciones distribuidas a través de nubes públicas, “el área de superficie de ataque es muy, muy alta,” afirma Peter Mell, líder del equipo de seguridad en la nube en el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) en Gaithersburg, Maryland. “Todos los clientes tienen acceso a los widgets en esa aplicación. Con que se dé una única vulnerabilidad, cualquier atacante podría tener acceso a todos los datos.”

A todo esto, la respuesta general de la industria de servicios en la nube es la siguiente: las nubes son más seguras que cualquiera de los otros métodos que usamos hoy día. Eran Feigenbaum, director de seguridad de Google Apps, afirma que los proveedores de servicios en la nube pueden adelantarse a las amenazas de seguridad de forma más efectiva que los millones de individuos y compañías con sus propios ordenadores y servidores. A pesar de toda la publicidad que rodeó al error en Google Docs, afirma, sólo afecto a menos de un 0,05 por ciento de los documentos que Google alberga. “Uno de los beneficios de la nube es la capacidad para reaccionar de forma rápida e uniforme frente a la gente afectada,” afirma. “Todo se corrigió sin que los usuarios tuviesen que instalar ningún tipo de software, sin tener que llevar a cabo labores de mantenimiento en los servidores.”

También señala que hay que pensar en las formas en las que la seguridad se puede ver comprometida en los entornos tradicionales: dos tercios de las personas que respondieron a una encuesta admitieron haber perdido llaves USB, muchas de ellas con datos privados de la compañía; al menos dos millones de ordenadores portátiles fueron robados en los Estados Unidos en 2008; las compañías pueden tardar entre tres y seis meses para instalar los parches de seguridad de emergencia, a menudo debido a que se cree que estos parches podrían generar nuevos errores. “No puedes alcanzar un 100 por cien de seguridad y mantener la usabilidad,” afirma. “Si lo que quieres es un sistema perfectamente seguro, lo que tienes que hacer es utilizar un ordenador y desconectarlo de cualquier fuente externa, no ponerlo en red, mantenerlo alejado de las ventanas. Hay que encerrarlo en una caja fuerte.”

Sin embargo no todo el mundo es tan optimista. Durante una conferencia sobre seguridad informática la primavera pasada, John Chambers, el presidente de Cisco Systems, definió la computación en la nube como una “pesadilla en cuanto a la seguridad” que “no se puede gestionar de forma tradicional.” En el mismo evento, Ron Rivest, el científico informático de MIT que coinventó el algoritmo de criptografía de llave pública RSA, de amplia utilización en el comercio electrónico, afirmó que mismamente el término de computación en la nube podría reemplazarse por el de computación en la ciénaga. Más tarde explicó que lo que quería decir es que los consumidores deberían efectuar un mayor escrutinio sobre las afirmaciones en cuanto a seguridad de la industria: “Mi frase no quería decir que la computación en la nube sea realmente ‘computación en la ciénaga’ sino que, en vez de eso, esa terminología afecta a nuestra percepción y a nuestras expectativas. Por tanto, si dejamos de usar la frase computación en la nube y empezamos a usar computación en la ciénaga, puede que empecemos a ser más inquisitivos en cuanto a los servicios y garantías de seguridad que los ‘proveedores de servicios en la ciénaga’ nos aportan.”

Contenido completo en  Technology Review

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