¿Quién hubiera pensado, hace diecisiete años, que una oscura
oficina en Eslovaquia, que dio a luz un extraño artefacto de software
antivirus llamado Nemocnica na Okraji Disku (que, traducido libremente,
significa algo así como Hospital del Borde del Disco) tendría, al cabo
de ese tiempo, cuarteles centrales en San Diego, California y oficinas
en Praga, Bratislava, Londres y Buenos Aires? Bueno, precisamente a la
inauguración de esas oficinas —las de Buenos Aires, che— nos invitó la
gente de ESET el viernes pasado.
En un edificio de Libertador y Olazábal,
en pleno barrio de Nuñez (y señalando la vista de la cancha de River
como si fuera un valor agregado), la gente de ESET, liderada por Ignacio Sbampato, con Cristian Borghello y Andrés Tamburi como adláteres y con la visita oficial de Maros Mozola,
el VP de Desarrollo de Negocios, segundo en la cadena jerárquica de la
compañía, condujo la inauguración de las nuevas oficinas de los
creadores de aquél hospital de software, cuyas iniciales terminaron
dando como resultado NOD 32. Perdón, me salió larga la frase.
La cuestión es que antes de que se largara el jolgorio propiamente
dicho, hubo tiempo para que Maros diera una panorámica de la compañía,
el 2860% de aumento de las ventas globales en los últimos cinco años,
un crecimiento global del 43% en 2009 y un 50 % en Latinoamérica (que
corresponde a un 4% de la facturación global), lo que configura un
crecimiento muy por encima del del mercado de seguridad.
Siguió con el anuncio del lanzamiento, en 2010, de las nuevas versiones
4.2 del Antivirus y del Internet Security (éste va a venir con un
firewall más “amigable”), de nuevas versiones también para Exchange y
productos para Mac y Linux, nueva consola de administración para
empresas y enfoques en Windows Mobile y Symbian.
Por su parte, Ignacio resaltó la incorporación de nuevos distribuidores
en Colombia y Venezuela, el inicio de la incursión en Brasil y el
crecimiento de la estructura, que va a pasar de 14 a 25 personas y que,
con las nuevas oficinas, crece de 280 a 750 m2.
Para el 2010 esperan dejar de ser una compañía eslovaca “y que se nos
perciba como una empresa internacional, porque nos cuesta mucho mostrar
a Eslovaquia en el mapa”. Además, regionalizar Latinoamérica para
mejorar la atención y desarrollar más canales, laboratorios y proyectos
de capacitación.
Finalmente Cristian Borghello, que está a cargo de la capacitación y la
educación, hizo algunos comentarios jugosos como que hay que tener
cuidado con los mobiles. No sólo te pueden agusanar el iPhone
jailbreakeado. Lo más interesante para el cibercriminal de turno es que
el supercelu del gerente es la puerta de entrada a la barriga de la red
corporativa (si el admin se durmió).
Si el superfonito del gerente es un blanco móvil (broma fácil…) la
compu de escritorio del Vicepresidente financiero es un tiro al pichón.
O más exactamente, a la ballena, ya que se llama “whaling” la actividad
consistente en mandarle un mail a ese ejecutivo, hacerle pisar el
palito, y a partir de allí tener acceso a sus datos personales o
corporativos. Elegir la víctima, digamos, mientras que el phishing
común sería un afano al voleo y al por mayor.
Y no es un comentario, sino una demostración: tuvimos a la vista el
monitor de detecciones de la empresa. Es una base de datos con salida
en pantalla. Con una actualización cada dos horas (si entendí bien),
podés ver la cantidad de máquinas en las que se detectó X malware,
presentada sobre un mapa del hemisferio sur y separada por ciudades.
Muy interesante, bastante más efectivo que otros “mapas de detección”
de la competencia. Lamentablemente, no es de acceso público, pero
paciencia. Por lo menos, ahora sé de dónde sacan las estadísticas, no
como el Indec…
Y nos fuimos, silbando bajito por la Av. Libertador, mientras los
canales, distribuidores y otros invitados compartían un opíparo lunch.
Autor: Ricardo Goldberger
Fuente: Tecnozona
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