Autenticar transacciones, no a las personas

Buenas,

Me declaro seguidor de Schneier
por múltiples razones. Una de las muchas es que este hombre es bastante
claro cuando emite opinión, y tiene la poco común habilidad de generar
una conversación entre 300 personas con un post de una línea. Algo que muchos ya quisiéramos para nosotros :)

Cualquiera que siga a este señor se habrá dado cuenta de que lleva años (al menos desde 2005)
haciendo críticas constructivas sobre la poca utilidad de la doble
autenticación en banca en línea y en general, en cualquier actividad en
Internet que requiera autenticación fuerte. También es frecuente ver a
Bruce criticando que la seguridad se acabe delegando en los usuarios,
porque al igual que para cierto segmento de usuarios con conocimiento
suficiente y con un mínimo perfil tecnológico los mecanismos para
advertir el fraude (alertas al móvil, correos avisando de
transacciones, etc.) funcionan francamente bien, para el resto de los
mortales no sucede igual. Basta con no tener informado el móvil o no
tener acceso frecuente al correo para que estos mecanismos pierdan su
utilidad.

La doble autenticación ha sido atacada ya en numerosas ocasiones, unas veces de manera sofisticada (con ataques man in the middle)
y otras de manera cutre, pero efectiva (troyanizando una máquina y
forzando a que, por ejemplo, el usuario introduzca todas las cifras de
su tarjeta de coordenadas). En el mismo ensayo que cité antes, Schneier
vaticinó que los primeros adoptantes experimentarían mejoras en los
niveles de fraude consumado, ya que los atacantes irían a por los
blancos más fáciles, pero que al final los atacantes irían ampliando
sus miras. No se equivocaba.

Buscar posibles soluciones para paliar los problemas que supone la creciente sofisticación del malware,
y que por consiguiente los sistemas de doble autenticación sean cada
vez el objetivo de los ataques, puede parecer imposible, pero no lo es.
Una manera de abordar el problema ya la documentamos recientemente, empleando autenticadores EMV.
Pero hay una manera mucho más sencilla y económica de dificultar al
máximo los quebrantos en entornos financieros en línea: los mTANs para
autenticar transacciones.

La última experiencia que tengo a nivel usuario con mTANs (Mobile Transaction Authentication Number)
es la que ha implementado Openbank cuando se invocan transferencias a
cuentas que no son propias. Una reacción comprensible y normal, y que
yo personalmente alabo, ya que Openbank no usa autenticación de doble
factor, y la única protección que ofrece a la clave de operaciones es
solicitar fragmentos de la misma, lo cual, ante un troyano, hace sonar
las sirenas: son 8 posiciones, y tarde o temprano, se repiten. Este
método de confirmación sólo funciona ya para traspasos entre cuentas
propias, es decir, para autorizar transacciones que no salen de la
entidad ni del ámbito del usuario.

La idea de un mTAN es muy sencilla, y muy efectiva. Se trata de
generar un identificador único para cada transacción en particular que
es enviado al usuario por un canal alternativo, usualmente, un mensaje
SMS. La ventaja de un mTAN es que está asociado a un movimiento
concreto de una manera íntima, siendo usualmente generado por la
infraestructura de banca a distancia teniendo en consideración cuenta
origen, cuenta destino, importe, divisa, tipo de operación, fecha y
hora. En cristiano: un mTAN es un código de autorización que sólo es
válido para una transacción que esté definida por esos parámetros.

Para entendernos y explicarlo de una manera muy sencilla, imaginaos
que queremos transferir 100 euros de nuestra cuenta del banco 1 a
nuestra cuenta del banco 2. La aplicación de banca a distancia generará
un código teniendo en cuenta todos los parámetros, y asociará a la
transacción un código que es enviado al usuario por SMS (por ejemplo,
Ej54Ke8732w). El usuario tiene que usar ese número y volverlo a
introducir en la aplicación de banca a distancia como única manera de
autenticar la transacción. En caso de no introducirlo, o introducirlo
de una manera incorrecta, la transacción simple y llanamente, no se
realizará.

¿Y cuál es la ventaja? Los troyanos financieros están diseñados para
para atacar la parte más débil de la cadena, y esa suele ser el
usuario. El uso de mTANS cubre perfectamente este escenario, ya que si
un troyano interceptase la mTAN y tratase de modificarla, la
transacción quedaría anulada. Quizás logren tu usuario y tu contraseña,
y puedan ver si tienes pasivo o no, cuáles son tus sitios favoritos
para deslizar la tarjeta o cuáles son tus preferencias como inversor,
pero a priori no pueden robarte el dinero. Otro tema es que con la
información sustraída se presenten en la puerta de tu casa y te
extorsionen en vivo y en directo, como ya ha sucedido alguna vez.
Afortunadamente, estos escenarios no son los frecuentes, y no
deberíamos temer por ellos.

La doble autenticación, pese a no representar por sí misma la
solución a los problemas, no debe ser menospreciada, ya que puede ser
parte de un sistema donde, por ejemplo, usemos la tarjeta de
coordenadas en autenticación de la persona y los mTANs para autenticar
las transacciones. Es igualmente factible emplear mTANs para ambos
procesos. No obstante, que nadie piense que los mTANs son la panacea. Hay casos documentados donde se vulnera el sistema atacando la fuente receptora de los mTANs, los teléfonos (SIM swap fraud),
y sobre el tapete la posibilidad de comprometer el sistema de
generación y validación de los mTANs es factible. Extremamente
complicado, pero es una posibilidad. Dicho esto, remarcar que la
autenticación de transacciones por mTANs no es un método invencible,
pero desde luego, a día de hoy, son mucho más efectivos que limitarse a
autenticar a los usuarios.

Explicado el mecanismo, sus pros y sus contras, debo forzosamente
coincidir con Schneier: el camino a seguir es autenticar transacciones
y no a las personas. Creo igualmente conveniente que es hora de dejar
de confiar ciegamente en los dobles factores de autenticación como la
solución a nuestros males. El crimen organizado no explota
vulnerabilidades en la autenticación, con lo que la doble autenticación
no parece la solución al problema. Adicionalmente, tal y como sostiene
Schneier, el hecho de concentrar esfuerzos para autenticar usuarios y
no a las transacciones provoca que al final las estrategias de defensa
se basen en defenderse de tácticas criminales en concreto y no de la
actividad criminal en sí. No creo que sea el camino ni para atajar el
problema, ni para reducir su impacto.

La época donde la doble autenticación frenaba a los amigos de lo ajeno
hace tiempo que ha terminado, y mi previsión es que durante 2010
notaremos incrementos en los ataques contra estros sistemas. No creo
que se produzca un alza muy notoria, ya que siguen existiendo blancos
fáciles que confían en la autenticación simple, y además, desarrollar
esquemas de ataque complejos no es algo que se logre de un día para
otro, pero creo que veremos desarrollarse a la industria del malware en este sentido. El tiempo me dará o quitará la razón :)

Un saludo,


Autor: Sergio Hernando
Fuente: Blog de Sergio Hernando

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Autenticar transacciones, no a las personas |

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